lunes, 9 de junio de 2014

No todo está perdido

Me desperté esperanzado. Se podría decir que feliz. No porque Independiente no pudo con Patronato de Paraná y deberá batirse en un duelo mano a mano con Huracán para ver quien asciende a la Primera A, sino porque el 0 - 0, en un partido donde la tensión le ganó al fútbol, demostró que no todo es corrupción en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), como varios piensan.
El mundo de la redonda sabe que Julio Grondona, presidente de la AFA, es fanático del Rojo y también sabe que el poder que este tiene sobre el fútbol argentino es enorme.
A cuentas de que Patronato ocupaba la antepenúltima posición en la tabla y que no estaba comprometido con el descenso, fueron muchos los que se llenaron la boca hablando y confirmando un acuerdo. Independiente, en su cancha con sus hinchas y con la fiesta preparada, ganaría tranquilo y subiría mientras que los jugadores del perdedor podrían hacerse de una suma de dinero por haber sido "derrotados".
No pasó y además las chances más claras para llevarse el partido las tuvo la visita que no acertó o se topó con la figura del equipo de Omar De Felippe: Diego Rodríguez.
El cotillón que llegó al vestuario local en el entretiempo no pudo salir a la cancha cuando pitó Mauro Vigliano, quien mantuvo un arbitraje parcial y no buscó nunca inclinar la balanza. No hubo fiesta ni festejos. Solo lamentos. Lamentos que en mi caso fueron felicidad porque no todo está perdido, ni todo es corrupción. Quedó demostrado ayer en el Estadio Libertadores de América.
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