domingo, 24 de agosto de 2014

Él, que lo sabe todo


Sigiloso. Casi en puntas de pie. Así se mueve por el césped el que todos admiran y aman dentro y fuera del vestuario. Es tan inteligente que, para quien lo mira, pareciera que no corre, sino que trota y camina por la cancha. En parte, es cierto. Dicen que cuando se es rápido de mente, la velocidad del cuerpo es sólo complementaria y, en mayor medida, secundaria. Yo estoy seguro de que es así.

Y si en una misma oración se pronuncian las palabras “inteligencia” y “fútbol”, es casi imposible no pensar en él. Los flashes se los llevarán otros, sí. Sobretodo el 10, que es amigo suyo y que parece ser de otro planeta. Pero el 10, que es quién mejor juega a este hermoso deporte en el globo terráqueo, le es agradecido. Porque a veces es él quien, con sus pases precisos y sus envíos por entre mil piernas rivales, deja al mejor de cara a un arquero que apenas puede creer lo que está viendo.

Maneja los hilos de los diez hombres a su alrededor que tienen su misma camiseta, la que lo vio nacer. Esos hombres lo obedecen, lo buscan. Saben que él decide cuándo y por dónde. Si es por izquierda o por derecha. Si es ahora o aún falta abrir algún hueco. Comanda. Dirige la orquesta que mejor sonó en los últimos años. Para esto, tiene un socio ideal. Lo más cercano a la perfección, si de fútbol se trata, debe ser verlos a ellos dos juntos en un campo y con una pelota. Porque se complementan. Se entienden. Se alimentan uno del otro. Hasta algún loco, que se paró a aplaudir en pleno estadio viéndolos hacer paredes en el medio, llegó a gritar: “Estos tipos son la misma persona dividida en dos”.

Yo no creo que sean la misma persona. Sí que nacieron para compartir todo. Desde prácticas y concentraciones hasta las máximas glorias que consiguieron. Los dos máximos torneos a los que un futbolista aspira desde que empieza a tener noción de que en el fútbol hay torneos, son la Champions League y el Mundial con la Selección de su país. Estos dos monstruos de la bocha los obtuvieron. Estos dos seres bajitos demostraron, en su club, con la ayuda del 10 y de otro grupo reducido de gente, que ganar jugando lindo es mejor, incluso, que ganar. Y en su Selección dieron otra muestra de que es posible, incluso, sin el 10, aunque cueste llevar tanta diferencia al marcador.

Hoy en día, ya tiene muchos kilómetros recorridos a lo largo de todas las canchas del mundo. Algunos insinúan que ya es hora de juntar sus cosas e ir a descansar a la liga de los Emiratos Árabes, como está de moda en estos días. Que ya no está para la máxima competencia y que en el Mundial de Brasil no debió haber sido titular. Mi opinión es que él sabe mejor que nadie cuándo será el momento de frenar. Ojalá que no sea nunca. Porque hizo disfrutar a miles en todo el mundo. Pero a todo le llega su final. Hasta al mismísimo Zidane le llegó el momento de dejar los verdes céspedes alguna vez. Por ahora, él optó por seguir en su casa.

Lo mejor que escuché sobre él fue hace dos meses en un bar de Balvanera, cuando España quedó eliminada del Mundial. Cuando la típica arrogancia del argentino, que, por supuesto, sabe más que todos los técnicos y jugadores del universo, reinaba en el lugar y se escuchaban barbaridades como que el entrenador estaba viejo y que él cumplió su ciclo, un hombre se paró y pidió hablar. Con voz baja, nos contó a todos los que lo escuchábamos que en un momento de cambios en su vida, había dejado de mirar fútbol porque no lo llenaba ningún equipo. Fue entonces cuando, sumergido en la tristeza de extrañar al fútbol como un adolescente extraña a su primera novia, el Barcelona le devolvió la esperanza. Como nadie habló, el hombre prosiguió. Nos confesó a todos que Messi, en su opinión, jugaba a otro deporte inventado por él mismo, en el que se mezclan el fútbol y el atletismo, donde se lleva la pelota a máxima velocidad. Que a Iniesta el apodo de “Cerebro” le quedaba chico, y que podía dar cátedras de arte en todos los estadios del mundo. Y, finalmente, nos dijo que su mujer estaba embarazada de un varón, al que iban a ponerle Javier Hernán. Para que le digan Javi. Que, en Argentina, es lo más parecido a Xavi. Javi Hernán. Xavi Hernández. 

martes, 19 de agosto de 2014

Pasión de Multitudes

Este fin de semana, dio comienzo la liga más apasionante del mundo.  Aseverada por el numeroso público, la gran presencia de la televisión, los innumerables jugadores de primer nivel presentes en las plantillas de los clubes, los éxitos conseguidos por muchos de los prestigiosos técnicos que sueñan con sumar un nuevo título y los apasionantes partidos en los que cualquier equipo puede vencer a su adversario. Son algunos de los semblantes que ubican a la Premier League inglesa como la más vistosa en todo el planeta.

Jack Wilshere, Vincent Kompany, Oscar, Steven Gerrard, Samir Nasri, Wayne Rooney, David Silva, Eden Hazard, Romelu Lukaku,  jóvenes con un potencial íncreible como Raheem Sterling o Yaya Sanogo y refuerzos más que prometedores como Diego Costa, Alexis Sanchez y Lazar Markovic o Adam Lallana, interesantes apuestas del Liverpool. Sumado a técnicos como Louis van Gaal, Arsene Wenger, José Mourinho y Manuel Pellegrini dan un coctel que atrae a propios y extraños por su jerarquía y ganas de buen fútbol.

Aunque es seguida de cerca por la Serie A de Italia y La Liga española, la pasión que despierta la liga inglesa no atrae solo el interés del público, sino también el de las empresas de televisión y publicidad que mantienen un gran régimen de reciprocidad con los clubes de la liga. Un estudio realizado por la cadena inglesa  Prime Time Sport certifica a través de ciertos factores, por qué se da el continuo crecimiento de la Premier League. Uno de los ítems a destacar es que, la liga inglesa es la que recibe y reparte más equitativamente el dinero obtenido de los derechos televisivos, logrando así que los clubes más importantes obtengan una suma no tan mayor a la de los recién ascendidos, QPR, Leicester y Burnley ganan una cifra que ronda los 30 millones de euros, mientras que en una misma situación pero en la LFP de España, Eibar, Deportivo La Coruña y Cordoba, recientes ascendidos de la Liga Adelante, obtienen mucho menos que un millón de euros.  Y esto les permite invertir en refuerzos de calidad o apuestas de divisiones menores.
Otros datos importantes que resalta el informe son: Una gran supremacía de la Premier en la asistencia a los estadios, al superar en casi un 20% a La Liga y que en la 2013-2014, el último campeón inglés, Manchester City fue el que menos puntos cosechó al comparar con otras ligas de renombre del Viejo Continente, mostrando así una gran paridad entre todos los equipos del torneo, en donde el Swansea puede sorprender al Manchester Utd o el Arsenal sufrir y vencer sobre la hora al Crystal Palace, tal como sucedió en esta primera fecha.


Las mínimas diferencias entre un equipo y los demás, que es producida por tantos factores, hace que la liga más antigua del mundo resulte impredecible. Imposible es deducir quien será campeón y mucho menos que clubes ocuparán los puestos de Europa League o descenderán de categoría. ¿Será esto lo que la vuelve apasionante? 


Nacho Otero
                                                                                                                                               

viernes, 15 de agosto de 2014

El doble cinco de América

Emigrar desde Argentina o desde Europa hacia ligas que no son tradicionales, en las que el espectáculo interesa más que el fútbol, genera un pensamiento colectivo que indica que el jugador que se fue, lo hizo para ganar dinero sin importarle lo deportivo y qué a partir de la falta de competitividad comenzarán a desaparecer las cualidades técnicas que le permitían desempeñarse en la elite del fútbol tiempo atrás.

Esto no sucedió con Néstor Ortigoza y Juan Ignacio Mercier, ambos tuvieron pasado en el fútbol árabe y luego regresaron al país para jugar en San Lorenzo. En ellos no ocurrió lo que todos creen, no perdieron la técnica, ni la entrega, ni el sacrificio. Continúan corriendo a pesar de tener un buen presente económico y no demostraron problemas para readaptarse a la fricción y a los aspectos físicos que predominan en las competencias nacionales y latinoamericanas.

Ortigoza y Mercier. Mercier y Ortigoza. El Pichi y Orti, como los conoce la hinchada. Dos jugadores experimentados que entienden a qué juegan y lo implementan a la perfección. Se complementan como dos amigos que estuvieron toda la vida juntos en la cancha. Sin palabras, solo una mirada o un gesto de uno hacen saber al otro que acción realizar para que la pelota llegue a destino, o para recuperarla, en lo que son especialistas.

Un doble cinco que se conoce desde 2007 y ha encontrado su cumbre en esta Copa Libertadores. “Somos como un matrimonio” señaló el Pichi cuando ambos salieron campeones con Argentinos Juniors del Torneo Clausura 2010, luego repitieron en el Ciclón en el 2013, y ayer ganaron la anhelada Copa Libertadores de América. Un matrimonio sólido, sin rupturas, que sabe como salir en las malas y se adecua perfectamente al éxito.

Mercier corre, recupera, entrega a un compañero, se muestra como alternativa, vuelve a correr, tirarse al piso y recuperar. Parece omnipresente en el campo, no da signos de cansancio, y hasta hace goles, como el tercero en el 5 – 0 sobre Bolivar por la ida de la semifinal.

Ortigoza convierte la cancha de 11 en una de fútbol 5, pisa la pelota, amaga y la cambia de frente haciendolo parecer extremadamente fácil. Tiene la capacidad de patear un penal en una final como si estuviera en el living de su casa. Es más pensante y no se destaca por su juego defensivo, aunque ayuda y, muchas veces, es clave en los robos que realiza Mercier, debido a que ocupa un espacio determinado que no permite al rival dar un pase seguro, provocando que se equivoque.

Sus cualidades personales suelen intercambiarse a lo largo de un partido, es común ver a Orti tirarse a los pies de un contrario para sacarle la pelota, como también ver al Pichi inventar una pared con algún atacante para dejarlo de cara al gol. La facilidad con la que se complementan, es la misma con la que modifican sus roles, lo que ayuda al equipo a no desorganizarse en el medio campo, factor clave en cualquier encuentro.


Mercier y Ortigoza. Ortigoza y Mercier. El doble cinco de América. Los que volvieron de tierras árabes para ser campeones. El cerebro de San Lorenzo para la obtención de su primera Copa Libertadores.