“Todo pasa” es la frase de
cabecera de muchas personas. No están equivocadas porque es completamente
cierta, no hay forma de volver atrás una vez que algo sucedió, y la única forma
de intentar revertirlo es accionando sobre lo que fue porque, efectivamente, ya
pasó.
La vida es una constante de
prueba y error. Por más que en toda ella encontremos personas que intenten
transmitirnos enseñanzas y nos aconsejen, cada uno pasa por ella como puede,
como le sale, como mejor le parece.
Errar es más humano que acertar.
Por eso, no es lo importante. Lo importante es cambiarlo porque uno llega a
darse cuenta de las cosas cuando ya pasaron, y no cuando están pasando o antes de
que ocurran.
“Todo Pasa” y nosotros también
pasamos como seres humanos. Depende de uno querer dejar algo o no para que su
paso influya en el resto de las personas, con las que compartimos el mundo y
las únicas capaces de ayudarnos a modificar eso que ya pasó y que nos dimos
cuenta que valía la pena.
No hay una forma ni un
esquema ni un manual a seguir sobre que debemos hacer para ser buenas o malas
personas en nuestro camino. Uno aprende todo el tiempo y de todos, y construye
y rompe con diferentes cuestiones con el paso de los años.
A veces se arrepiente. Otras
no. A veces las decisiones de otro influyen directamente sobre uno, y es uno el
que tiene que abordar la nueva situación, en la que nunca se hubiera imaginado
estar involucrado.
Nuevamente no hay fórmulas,
es como te salga, como lo consideres, como lo sientas. Muchos van a intentar
ayudarte, porque a la gente solo la ayuda la gente, y van a apoyarte para que tus
metas se cumplan.
Las buenas intenciones de los
demás para con uno derivan de lo que uno cosechó para con ellos anteriormente. Quizás,
nunca pensamos en que hacemos por el otro ni como lo hacemos, pero lo hacemos
porque lo queremos, y, sin darnos cuenta, seguimos construyendo sin que nadie
nos haya dicho que teníamos qué construir ni cómo.
Así como también, en muchas
otras ocasiones, destratamos a otras personas, a las que creemos más
importantes pero como las vemos tan cercanas y como algo inamovible las descuidamos.
Y ese es el peor error. Porque uno puede ser el mejor estudiante, el mejor
trabajador, el mejor amigo y el mejor compañero, pero no puede olvidarse de
quienes lo aman y estuvieron siempre.
“Todo pasa” lo que se considera negativo y lo que se
considera positivo. A veces pasa en el peor momento, cuando uno menos se lo
espera, y a veces en el mejor, cuando ya es premeditado y uno se lo ve venir.
Lo importante es seguir
adelante. Reflexionar y aprender. Y no pensar que todo está perdido porque eso
es de cobardes y, como dice Mauro: “El mundo es para valientes”. Tal vez no es
hoy, no es mañana ni pasado, pero será porque tiene que ser y porque uno va a
luchar por eso que tanto quiere. Igualmente, mientras luche, también tiene que
seguir su camino, porque lo positivo saldrá del fracaso y no del éxito, como
dijo alguna vez Marcelo Bielsa:
"Los momentos de mi vida en los que yo he
crecido tienen que ver con los fracasos; los momentos de mi vida en los que yo
he empeorado, tienen que ver con el éxito. El éxito es deformante, relaja,
engaña, nos vuelve peor, nos ayuda a enamorarnos excesivamente de nosotros
mismos; el fracaso es todo lo contrario, es formativo, nos vuelve sólidos, nos
acerca a las convicciones, nos vuelve coherentes”.
Chau. Buen viaje. Suerte. Te dejo esto:
