La vida pone al hombre en una sociedad que debe aceptar. Las personas se adaptan a ella de diferentes maneras, según la personalidad de cada uno. No hay una forma correcta o incorrecta de ser parte ni nadie que pueda juzgar lo que uno u otro hace.
El mundo, del que forma parte la sociedad, está globalizado y es altamente consumista. Todos forman parte de todo y se puede estar en cualquier lugar o evento con solo un click.
Esta globalización adquiere un único eje una vez cada cuatro años. Ese eje es el fútbol, la Copa del Mundo. Millones de seres humanos, a los que les gusta este deporte o no, predisponen su tiempo para escuchar o ver partidos que poco o nada le interesan. Es posible encontrar niños argentinos que en el recreo hablan con sus compañeritos de Rusia - Bélgica o de Corea del Sur - Argelia.
La sociedad impone que se debe ver el Mundial, por eso todos, o la gran mayoría de las personas, disponen su tiempo para hacerlo. No entender de que se trata el juego, porqué unas selecciones son más defensivas que ofensivas o como llegan los jugadores a la cita, son factores que pueden llevar a muchos a opinar sin saber o teniendo información errónea, y de eso estoy completamente en contra.
Escuchar a una abuela decir que Messi no tiene ganas de jugar porque corre poco o que Argentina no tiene hambre porque no le hizo 20 goles a Irán por su superioridad en base a los nombres individuales, sin comprender que los iraníes no pasaron la mitad de cancha y defendían con una línea de cinco y otra de cuatro compacta, es un ejemplo concreto de esta opinología a la que no le puedo encontrar su lado positivo.
Amas de casa que tienen el tupé de decir que el 10 argentino está enojado con Sabella y por eso no se mete en el juego, cuando no saben porqué se cobra o no offside. Personas que tienen la inmensa impunidad de decirle fracasado a un tipo que está jugando un Mundial, es decir que es uno de los 23 mejores jugadores del país, mientras ellos comen papas fritas y lo miran por televisión.
Sumado a lo que uno puede escuchar ahora, gracias a la globalización y a las tan útiles redes sociales (que en este caso se convierten en el mejor aliado de los opinólogos), se pueden leer un montón de barbaridades y de errores respecto al tema, que no reparan ni siquiera en corroborar el nombre del mejor jugador del mundo ni el equipo en el que juega. Así encontramos tuits que dicen: "Vamos Messi dale alegría a toda Argentina y juega como lo haces en el Real Madrid", " Gabriel Messi es el mejor" o " ¡Qué bien jugaron Higuaín y Pipita!".
No soy quien para juzgar ni me considero un erudito en el mundo del fútbol pero desde este pequeño espacio pido que por favor antes de hablar se informen, comprendan o intenten hacerlo y si no lo logran, no opinen.
Calificanos con chinitos:
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