En
medio de un desgarrador solo, el guitarrista se contorsiona y, como poseído, se
tira contra los amplificadores. Así y todo sigue tocando desde el suelo. El
público explota. Segundos más tarde, el hombre de melena negra se levanta, algo
agotado, y sigue partiéndose el alma un poco más con la continuación de la
canción. La escena ocurrió en el festival Bonnaroo de 2008. El hombre es
Jack White, probablemente la estrella de rock que más se parece a una estrella
de rock en este nuevo siglo.
Más
allá de la cuestión más estética (look rebelde y movimientos constantes sobre
el escenario), White vuelve a las raíces de la música y demuestra que aún se
puede conseguir un artista fiel al sonido y método vintage.
En 1997, Jack creó, junto a su por entonces reciente esposa
Meg, The White Stripes, dúo de garage rock donde el nacido en Detroit pudo
plasmar sus ideales. El grupo comenzó a hacerse conocido por un fresco sonido
que recordaba a los inicios del punk americano. Pero además, los Stripes
grababan usando equipos de los años setenta. Desde siempre, White se declaró
como fan de lograr un sonido real con sus propias manos. Como llevando esto al
límite, en la película It Might Get Loud construye una rudimentaria guitarra en
pocos segundos.
Otra de sus cruzadas a favor del sonido auténtico consiste
en la reivindicación del vinilo. Desde el cuartel general en Nashville de su
discográfica Third Man Records, Jack promueve el uso de los vinilos, no solo
desde la teoría sino también desde la práctica: allí construyó una planta que
manufactura vinilos al mismo tiempo que graba a invitados como Neil Young o
Beck en presentaciones en vivo o sesiones de estudio. De más está decir que el
material de todas las bandas de White está disponible en ese soporte.
“Me gusta
retroceder el reloj, por eso en los conciertos se prohíbe tomar fotografías o
video; las cosas reales, el contacto directo, el escuchar sin estar
preocupándote por tomar la foto o el video, ese es el romance y la belleza de
cada concierto.” Con su discográfica intenta reeditar y poner nuevamente en las
bateas de las disquerías a discos y recopilaciones de comienzos del siglo
pasado como Blind Willie McTell.
A pesar de que
mantiene firme la postura de mantener la tecnología fuera de la música, White
no tiene problemas en experimentar con diferentes bandas y estilos. Siempre,
claro está, respetando sus formas. Fue así que llegó a ser parte de tres
conjuntos simultáneamente, sumado a sus permanentes colaboraciones con
reconocidos artistas.
En The Raconteurs, la propuesta fue un rock más tranquilo,
con tintes de folk y un matiz levemente pop. Con The Dead Weather, intentó algo
diametralmente opuesto. Con Jack en la batería y el apoyo creativo de la
cantante Alisson Mosshart, el grupo se transformó, incluso desde la estética,
en el proyecto más oscuro de White, ejecutando un rock casi gótico, con pizcas
experimentales y bluseras.
Y nadie sabe adónde se dirige. Mientras planea un nuevo
disco con The Dead Weather, Jack comienza su carrera solista con dos álbumes que
poco tienen que ver con sus bandas. En ambos títulos, White juega con el folk y
la música country de la que tantas veces se mostró fanático, además de mostrar
algunos riffs rabiosos de los que sí estamos acostumbrados por sus anteriores
trabajos.
Pero, más allá de sus futuros emprendimientos, hoy por hoy
lo que cabe destacar es la presencia de un artista de talla mundial que parece
no renunciar a las ideas con las que empezó en el negocio hace ya 17 años. Y
hay que agradecer que White cambió de idea en su infancia, cuando se había
anotado en un seminario para convertirse en sacerdote. ¿La razón? Pensó que no
lo dejarían llevar a la iglesia el nuevo amplificador que había comprado.
Calificanos con chinitos:
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¡Qué gran pérdida para la humanidad que habría supuesto su ingreso en el seminario!
ResponderEliminarEn el DVD de "Under Great White Northern Lights" hace referencia a una de las críticas que más le habían marcado en su trayectoria, decía que alguien había escrito que "TWS eran al mismo tiempo la banda más real y más falsa que había existido". Y es que detrás de todo el artificio estético que caracteriza a sus bandas (o a su carrera en solitario), hay un artista versátil pero veraz, que nunca ha traicionado a su propia visión de la música.
Ese solo de "Blue Veins" sigue siendo uno de mis favorito ;-)
Prácticamente cada performance en vivo de Blue Veins es épica. Gracias por pasar!
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