sábado, 31 de mayo de 2014

De la desafiliación a la gloria

Atenas de Córdoba desafiliado. El equipo más ganador de la historia del básquetbol argentino no podría formar parte de una nueva edición de la Liga Nacional. La Asociación de Clubes (AdC) así lo había sentenciado en septiembre de 1997. La prórroga para cambiar de sponsor técnico había terminado y los dirigentes del Griego se negaban a romper su contrato con Nike, marca que vestía al equipo, para firmar un nuevo arreglo con Topper como debían hacerlo todos los elencos que participarían de los torneos organizados por la AdC al comienzo de la temporada 1997/98.

¿Un gigante afuera del campeonato por no vestir la indumentaria que le imponía el organizador? Parecía ilógico pero podía llegar a pasar. Por eso Eder Baralle, quien era presidente de Atenas, se reunió con Eduardo Bazzi, quien desde 1992 es titular de la AdC, para llegar a un acuerdo que dejó satisfechas a ambas instituciones.

El pacto fue el siguiente: Atenas usaría Nike hasta el 31 de diciembre de 1997, para luego pasar a Topper. Esto le permitiría jugar el McDonald´s Championship, torneo al que había clasificado por ser campeón sudamericano, con la indumentaria estadounidense lo que les dejaba un mayor rédito económico.

El director técnico Rubén Magnano había formado un equipo que, desde los nombres, sumaba experiencia con Marcelo Milanesio, Hector Campana y Diego Osella, juventud y talento con Fabricio Oberto, Leandro Palladino, Andrés Pelussi, Patricio Prato, Gabriel Riofrío y Bruno Lábaque, y efectividad con sus dos extranjeros, Steven Edwards y Steve Rich. “Parte del éxito se dio por la buena relación del equipo. Nosotros los jóvenes teníamos espejos que muchos quisieran tener como Milanesio, Campana y Osella”, recuerda Palladino.
El 19 de septiembre comenzaba la ilusión. El primer escalón de toda la gloria que llegó después. Atenas debía visitar a Obras Sanitarias por el primer partido de la Liga Nacional. El camino era largo pero empezar con buenos resultados traería alivio, dejaría los nervios de lado y ayudaría a soltar al equipo. Así fue, los dirigidos por Magnano vencieron al local e hilaron luego siete victorias consecutivas antes de ir rumbo a París a disputar el Mc Donald´s Championship, en el que se enfrentarían con los mejores de Europa y el campeón de la NBA.
Atenas, el más débil en los papeles, sorprendió a todos en Francia y quedó afuera de la final del certamen tras perder con el Olympiacos griego por un triple sobre la chicharra del lituano Arturas Karnisovas. El campeón fue Chicago Bulls liderado por Michael Jordan y Scottie Pippen, pero el más recordado fue y será el elenco cordobés.
Ya en Argentina al equipo lo recibieron con una fiesta la noche que se reencontró con el triunfo, frente a Independiente de General Pico. Ganar lo reanimó y con un juego de defensa desgastante y ataque simple y efectivo consiguió un récord de 22 partidos ganados y ochos perdidos para ser segundo, un punto por debajo de Boca, en la primera fase de la temporada regular.  Así, se clasificó a la A1 en la que se mediría con los ocho primeros.
El 6 de enero de 1998 el Griego finalmente presentó su indumentaria Topper en un  Polideportivo Carlos Cerutti colmado de fanáticos que asistieron al comienzo de la A1. El mismo fue con una ajustada victoria 101-94 frente a Deportivo Roca. En ella marcaron la diferencia los estadounidenses. Un día después, a pesar de su buena actuación, Magnano decidió cortar a Rich por indisciplina y contratar a su compatriota Darrel Anderson, proveniente el básquetbol húngaro.
La primera rueda de la segunda fase de la Liga la finalizaron invictos y por eso consiguieron la punta del torneo, que pelearían mano a mano con Boca. Su rival se desmoronó y perdió en la segunda rueda tres encuentros consecutivos por lo que los cordobeses se colgaron el “1” en la fase regular, ingresando directamente a los cuartos de final de los play-off.
En el período de quince días en el que se disputarían los partidos de reclasificación, que darían su rival en la llave, Atenas, venció en dos encuentros, de una serie al mejor de tres, a Cordón de Uruguay por los cuartos de final de la Liga Sudamericana, de la que era campeón defensor. Obtuvo de esa forma su boleto para la semifinal. Antes, con seis partidos ganados, había terminado invicto su grupo.
Diez días después, por el torneo local, los jugadores recibieron un cachetazo de Olimpia de Venado Tuerto, que venía de ganarle a Gimnasia de Comodoro;  de visita y luego de dos suplementarios, los venadenses vencieron 110-106 en el primer partido de los cuartos de final, que se disputaban al mejor de cinco.
Otro over-time ponía en riesgo el pase a semis de Atenas en el segundo juego, pero Oberto convertió un tiro corto a falta de un segundo para que finalizara el encuentro que dejó el tanteador 102-100 para el local y el empate en uno en la serie.
El Griego viajó a Venado Tuerto para disputar el tercer y el cuarto partido. Salió derrotado en el primero, en el que no fue efectivo en los tiros de media distancia y fue dominado por el rival, y victorioso en el segundo, en el que cambió la cara, estuvo fino desde la zona de triple y sacó una diferencia final de 11 puntos para  llevar la serie a un quinto juego.
En Córdoba tendría lugar el encuentro decisivo. Si Atenas no ganaba, sería la primera vez en 14 ediciones de la Liga que se quedaría afuera antes de las semis. Una ráfaga de triples en el final de la visita puso en duda el pasaje pero no le alcanzó para superar al local que hizo pesar su experiencia con la conducción de Milanesio, quien ordenó a los suyos para controlar en los 40 minutos, y así, se impuso 91-87 para meterse entre los cuatro mejores.
Debía disputar las semifinales de la Liga Nacional y de la Sudamericana. En el torneo continental venció a Boca 2-1 en partidos cerrados con juego friccionado y de poco goleo. En el local, vapuleó 3-0 a Estudiantes de Bahía Blanca que no pudo seguirle el ritmo en los dos primeros encuentros en Córdoba. En el tercero, tras una remontada de 15 puntos gracias a los triples de Campana, Atenas se impuso 92-87, en lo que fue el último partido de Emanuel Ginóbili, estrella bahiense, en el medio local.
Mientras en el Cerutti seguían festejando el bicampeonato sudamericano, porque el Griego le había ganado la final, en su casa y en Brasil, al Marathon Franca y se había adjudicado nuevamente el título, los de Magnano se concentraban y esperaban su enfrentamiento con Boca, que había vencido en una ajustada semi a Independiente de Pico.
La serie final sería a siete juegos, los dos iniciales en Córdoba. En ellos, Atenas dominó desde el comienzo. En el primero a falta de cinco minutos Boca descontó una diferencia de 13 puntos y lo igualó en 82 pero Oberto y Campana se pusieron el equipo al hombro y lo hicieron resurgir para que el encuentro finalizara 89-87 a favor del local. El segundo, dos días después, no contó con la respuesta de la visita en ningún momento. Milanesio se encargó de repartir el juego y los demás de convertir, culminó 103-88.
 Para recaudar más dinero, los dirigentes boquenses decidieron dejar La Bombonerita, donde el equipo hacía de local, para disputar los dos duelos en el Luna Park, el sitio que había sido usado, para un partido, por última vez en la final del Mundial de 1990, en la que Yugoslavia había vencido a la Unión Soviética.
Más de 6000 fanáticos asistieron al tercer partido. El primer cuarto finalizó 13-20 con un Boca potente y efectivo. La visita logró revertirlo en el segundo, con un gran trabajo de Osella bajo el aro para terminar arriba 47-46 el primer tiempo. El local apostó por los triples en el tercer cuarto, y no fue efectivo, y así el Griego pudo meter un parcial de 9-0 para destrabar el partido y mantener esa ventaja hasta el final, que lo vio vencedor por 96-87. De esa forma puso la serie 3-0.
Sobre 8200 personas, 4000 eran del Verde en las tribunas del Luna Park para el cuarto juego, que podría ser decisivo. La visita buscaba el quinto título de su historia, que le era esquivo desde 1992. La clave otra vez estuvo abajo del cesto y por esa vía Atenas pudo sacar ventaja. El tanteador mostró las diferencias entre los equipos. Boca sin ideas ni rumbo no fue problema para el nuevo campeón, que lo venció 111-90 y consiguió la primera barrida en la historia de la Liga en finales a siete juegos.
Dos horas tardó en llegar el micro con los jugadores desde el aeropuerto de Córdoba hasta la sede del club. En andas, una caravana de siete mil hinchas llevaba a Campana, Oberto y Milanesio los baluartes fundamentales del pentacampeonato, que habían logrado además la Copa Challenger León Najnudel, que se le otorga al club que gana cinco veces la Liga. Prato, quien era el más joven del plantel, con tono nostálgico menciona: “Fue espectacular el recibimiento, un recuerdo increíble. Yo estaba pasando de juvenil a jugar con los mayores y formar parte de aquel equipo fue bárbaro en todo sentido”.

La temporada 1997/98 de la que Atenas en un momento estuvo afuera por desafiliación, dejó en las vitrinas de este humilde club de barrio, una Liga Sudamericana, un título de Liga Nacional, un tercer puesto del Mc Donald´s Championship y la Copa Challenger León Najnudel, y escribió, hasta el momento, la mejor página de su historia. 
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